VAN SCHOUWEN| Rendimos Homenaje a Cuba para hacer la revolución

Rendimos Homenaje a Cuba para hacer la revolución (Doc. Completo en PDF)

Discurso en el acto de homenaje a la Revolución Cubana

Bautista van Schouwen

26 de Julio de 1973, Santiago.

“Queremos rendir homenaje a una revolución que a lo largo de ya más de una década ha puesto en práctica un verdadero y generoso internacionalismo proletario.

Muchos de sus cuadros, entre ellos el Che, entregaron sus vidas en tierras que no eran las suyas. Para ningún revolucionario chileno, de América latina y otros pueblos del mundo puede serle indiferente el apoyo que la revolución cubana, a pesar de sus múltiples dificultades, ha entregado sistemáticamente. Nosotros saludamos este internacionalismo proletario hoy día.

Rendimos homenaje también a una revolución que ha luchado intransigentemente, inclaudicablemente, contra la más poderosa de las potencias del mundo; contra la Roma imperial de nuestros tiempos: el imperialismo yanqui.

Rendimos homenaje a una revolución que fue capaz de resolver, previo al asalto al poder, en el asalto al poder y en la mantención del poder revolucionario, las formas de lucha más convenientes, más adecuadas a las circunstancias reales de esos sucesivos enfrentamientos.

Queremos, en fin, rendir homenaje a una revolución de verdad. A una revolución que en los momentos más difíciles, en los momentos más cruciales, especialmente en aquellos momentos en que las vanguardias aparecían como una exigua minoría, se impuso la decisión revolucionaria, la audacia revolucionaria, la seguridad en el triunfo cuando una revolución efectivamente se apoya en las masas y cuando sabe interpretar el conjunto de las masas.

En fin, rendimos homenaje a ese asalto a la historia, a la audacia, a la decisión revolucionaria que históricamente presidió el 26 de julio de 1953, la gesta heroica del asalto al Cuartel Moncada.

Rendimos homenaje a una revolución precisamente para hacer la revolución.

Y rendirnos el homenaje a una revolución no por casualidad ni porque sencillamente coincidan fechas formales Rendimos homenaje a una revolución, precisamente, para hacer la revolución. Para extraer de la revolución cubana sus enseñanzas fundamentales, sus lecciones moleculares, para hacer la revolución en Chile, y para que quizás el día de mañana, revolucionarios chilenos vayan a combatir a otros países y efectivamente cristalizar ese sueño magnífico del Che, la revolución continental de América latina.

Rendimos este homenaje a la revolución cubana para hacer nuestra revolución, y entiéndase bien, para hacer nuestra revolución, que aun está pendiente en Chile y que pena por su ausencia.

Oráculos impotentes, generales de la derrota, enfermizos del sectarismo nos acusarán el día de mañana que hemos tratado de usar a la revolución cubana para nuestras posiciones. Y nosotros queremos responder de antemano: si señores, haremos uso no de la revolución cubana, sino de su ejemplo, para hacer esta revolución en Chile, para hacer nuestra revolución. Y usaremos su ejemplo, y lo haremos tantas veces como podamos, para hacer esta revolución que falta: la revolución de los humillados contra los privilegiados, la revolución de los más contra los menos, en fin, la revolución de los explotados y oprimidos contra sus explotadores centenarios.

Los pueblos que luchan no hacen homenajes a las revoluciones por afanes idílicos o por cantar alabanzas poéticas a otros pueblos. Lo hacen para aprender de ellas; para obtener sus lecciones fundamentales; y no sencillamente para hacer teoría, sino para hacer revoluciones, para transformar los programas de la revolución en práctica revolucionarla consecuente.

Los pueblos hacen homenajes a las revoluciones; miran hacia el pasado para poner en marcha y para poner en práctica su propia perspectiva revolucionaria y liberadora.

Haremos el uso tantas veces podamos de la revolución cubana porque partimos de la base que las revoluciones no pertenecen a nadie en particular. Pertenecen a la historia, a los pueblos, a la humanidad; y los pueblos buscan en esas revoluciones los programas, los objetivos, las lecciones que ellos mismos pueden poner en práctica hoy y mañana.

Como Fidel dijera en la Segunda Declaración de La Habana: “¿Y qué enseña la revolución cubana? Que la revolución es posible; que los pueblos pueden hacerla y que en el mundo contemporáneo no hay fuerzas capaces de impedirla”.