NOTAS SOBRE GUEVARISMO: Hacia un marxismo latinoamericano (Extracto)

“el socialismo, aunque haya nacido en Europa como el capitalismo, no es tampoco específica ni particularmente europeo. Es un movimiento mundial (…) No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación heroica. Tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo indoamericano”.

 José Carlos Mariátegui

  “Por eso el marxismo es solo una guía para la acción. Se han descubierto las grandes verdades fundamentales, y a partir de ellas utilizando el materialismo dialectico como arma, se va interpretando la realidad en cada lugar del mundo. Por eso ninguna construcción será igual; todas tendrán  características peculiares, propias de su formación”

Ernesto Guevara

 

Hacia un marxismo latinoamericano

Para nosotros guevarismo es sinónimo de marxismo latinoamericano. Entonces, ¿por qué utilizar el concepto guevarismo?

Pues, lo hacemos a modo de síntesis teórica, política e histórica. Economía del lenguaje que nos permite expresar mediante un solo gran concepto todo el bastimento teórico y práctico desarrollado durante más de cien años de lucha revolucionaria continental , que tiene como una de sus máximas expresiones, el pensamiento y la acción desarrolla por Ernesto Guevara.

 Sin duda Guevara fue el revolucionario más destacado y reconocido de toda Nuestra América, y uno de los más importantes en la historia de la lucha por la emancipación del proletariado. Su brillantez como guerrillero, su coraje y ética humana, al igual que su lucidez y consecuencia como dirigente de la Revolución Cubana, son causa y resultado de su genio intelectual, corolario teórico y sagacidad en el ámbito de las ideas revolucionarias.

 El pensamiento de Guevara se circunscribe -clara e incuestionablemente- en la tradición del marxismo y el leninismo. Pero también dentro de los marcos de un latinoamericanismo militante,  antimperialista, integracionista e internacionalista, alimentado de las luchas anticoloniales extendidas en gran parte de Asia y África durante los años 50’s y 60’s, al igual que la larga tradición de lucha de nuestros pueblos al sur del Rio Bravo.

  Sobre sus ideas principales, especialmente las referidas a cuestiones de carácter programático y estratégico, además de los problemas propios de la fase de transición del capitalismo al socialismo y la visión sobre la nueva moral correspondientes a los hombres y mujeres que transitan la misma fase -pero en el ámbito de las transformaciones de su propia subjetividad-, encontramos los elementos centrales de lo que denominamosmarxismo latinoamericano o guevarismo.

Las cuatro vertientes históricas del guevarismo

Evidentemente el marxismo latinoamericano no parte con Guevara. A nuestro parecer, dicha corriente de pensamiento tiene principalmente cuatro vertientes históricas de las cuales se alimenta:

La primera vertiente es -evidentemente- el marxismo europeo y asiático, cuyo desarrollo comenzará en Marx y Engels, se profundizará y perfeccionará con los aportes sobre la teoría de la organización partidaria y del imperialismo -como fase superior del capitalismo- de Lenin, la teoría de la guerra popular de Mao (pulida posteriormente por las experiencias desarrolladas en Vietnam por Ho Chi Minh y Giap), además de otros aportes relevantes desarrollados por estos y otros revolucionarios alrededor del mundo.

 La segunda vertiente, nace a partir de las primeras experiencias de luchas obreras y campesinas desplegadas en nuestras tierras a fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Confrontaciones mayoritariamente armadas, como las protagonizadas por José Martí en Cuba, Emiliano Zapata en México y Augusto Cesar Sandino en Nicaragua. Estas luchas se circunscribieron principalmente en el terreno de la liberación nacional y la reforma agraria, pero al mismo tiempo -y muy rápidamente- fueron integrándose a las primeras experiencias de construcción de proyectos orgánicos marxistas en nuestros pueblos.

La tercera vertiente es la desarrollada e inaugurada por Luis Emilio Recabarren en Chile, Julio Antonio Mella en Cuba, Farabundo Martí en El Salvador y por quien fuera -sin duda- el más brillante y creativo de los marxistas latinoamericanos: el peruano José Carlos Mariátegui, entre otros. Este primer grupo de azuzados marxistas, impulsarían al mismo tiempo –dialécticamente– la organización independiente de la clase obrera y la construcción de los primeros partidos proletarios de Nuestra América.

 La cuarta vertiente, la más rica, amplia y fecunda de toda nuestra historia, estaría dada directamente por inspiración cubana y -por supuesto- encontraría gran parte de sus argumentos teóricos y prácticos en el pensamiento y la acción desarrollados por Guevara. Esta franja de revolucionarios propagados por todo el continente se alimentaría de las ricas experiencias de luchas obreras, campesinas y populares desarrolladas durante los primeros cincuenta años del siglo veinte.

 Dicha generación dorada de revolucionarios, que en parte comienza a acuñar el concepto de guevarismo, tendría exponentes tales como Miguel Enríquez en Chile, Mario Roberto Santucho en Argentina, Raúl Sendic en Uruguay, Carlos Marighella y Carlos Lamarca en Brasil, Luis de la Puente Uceda y Néstor Cerpa Cartolini en el Perú, Inti Peredo en Bolivia, Camilo Torres en Colombia, Carlos Fonseca en Nicaragua, Rolando Morán en Guatemala, Salvador Cayetano en el Salvador, solo por nombrar a muchos de los más destacados exponentes de esta corriente revolucionaria.

 Este gigantesco e inconmensurable manantial político configurará la matriz teórico-práctica básica de lo que hoy llamamos más abiertamente guevarismo. Dicha matriz combina armoniosamente el antimperialismo, el latinoamericanismo, el etnicismo clasista, la economía-política, la estrategia armada y el humanismo revolucionario, dentro de los márgenes -y a partir- del socialismo científico: la filosofía de la praxis.

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