Luchando en el Wallmapu| Carta pública de Eduardo, militante de JG golpeado por lagrimogena

Por Eduardo I
Militante Juventud Guevarista
Bien se sabe la represión que vive día a día el pueblo Mapuche en el Wallmapu. Hoy nuevamente fuimos fuertemente reprimidos en esta nueva jornada de movilización por una Educación Gratuita, Universal, no sexista, sin créditos con bancos, sin deudas, sin lucro y de calidad.
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Estar en Valdivia y al mismo tiempo estar luchando en el Wallmapu, me motiva aún más responder la represión de la intendencia y de los pacos con radicalidad. Quizás la gente que me conoce sabe de mi posición política y de mi forma de llevar a la práctica la política, pero lo que me ocurrió le pudo pasar a cualquiera.
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Hoy estábamos finalizando la marcha, llegando a la Universidad Austral, cuando comenzó el avance de los pacos, el enfrentamiento era directo, pero lamentablemente no había una gran masa de compas en posición de autodefensa, pero aun así sin más las lacrimógenas comenzaron a ser disparadas al cuerpo, yo que me encontraba cerca, mirando lo que pasaba, fui alcanzado por una bomba en la cara, de inmediato salí del lugar y mientras recibía la ayuda de estudiantes secundarios y secundarias pude ubicar a un compañero y amigo.
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En eso ya estaba rodeado de gente de la FEUACh, que en ese momento fueron muy atentos conmigo, pero lamentablemente antes de que todo pasara, estaban enfrentándose a sus mismos compañeros y compañeras por manifestar y organizar la rabia de los y las explotadas, además de que no dieron con la capacidad para acompañar a dos estudiantes detenidos de la UACh junto a dos secundarios, entre los que se encontraba Bastián mi compañero de Geología y militancia.
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Luego de ser trasladado al hospital regional, me pusieron 6 puntos exteriores y 3 interiores, además de asegurarse con radiografías de que no tuviera fractura maxilar. Mientras esperaba la atención junto a un abogado conocido, entraron tres pacos con dos secundarios esposados, el abogado luego de una fuerte discusión logro que le sacaran las esposas y que le dieran un trato digno. Cuatro horas pasaron para salir de alta y encontrarme con compañeros y compañeras, que jamás me cansare de agradecer su preocupación, al igual que a mi familia, mis compañeros y compañeras guevaristas y de otras organizaciones hermanas, amigos y amigas y para todxs lxs que aún me demuestran su apoyo y me expresan su desprecio a los lacayo de la burguesía.
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Fue grave lo que paso, aunque yo a veces minimizo las cosas, pero no basta con eso para siquiera hacerme caer, y no porque yo sea un “machito fuerte”, sino porque estoy más que convencido que la lucha es hasta vencer o morir, y como no morí, seguiré ahí dispuesto a dar la pelea por recuperar todo lo que nos han robado, porque la lucha la practico con amor, no solo con mis manos, con mis pies o con mi “perita herida”, sino que con el mismo amor que compañeras feministas le gritan a los machistas y acosadores, con el que trabajadoras y trabajadores luchan por sus pensiones y así con el mismo amor que históricamente han caído compas en manos de la represión.
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Así que a darle no más, sin nada de miedo y con más ganas que nunca de seguir organizándonos para transformar esta realidad tan charcha.
Muchos cariños a todos y todas, nos vemos en la calle.