Experiencia de movilización USACH 2013: balance, evaluación y proyecciones.


Santiago, octubre de 2013.

 El siguiente es un balance realizado por Juventud Guevarista USACH en torno a las movilizaciones estudiantiles del presente año, en el cual analizamos los componentes de la situación nacional y local, en la USACH. Además, nos referimos a la coyuntura de elecciones de FEUSACH que ocurrió al término de las movilizaciones, presentando una lectura sobre todas las alternativas que se ofrecieron como candidatas. Por último, presentamos un análisis de lo que creemos que se viene estos meses y hacia delante en la situación política nacional, junto con el esbozo de una propuesta de cómo podemos ahora y aquí, en nuestro territorio, organizarnos y luchar.

 

Dicen que la lucha es larga…

 

 

Contenidos:

1. Balance de la movilización estudiantil de 2013.

1.1. Coyuntura electoral parlamentaria-presidencial y fuerzas políticas del bloque en el poder.

1.2. Papel desempeñado por el CONFECH.

1.3. La izquierda revolucionaria.

1.4. En la USACH.

2. Término de las movilizaciones, vuelta a clases y elecciones de FEUSACH.

2.1. Receso estudiantil.

2.2. Consejo Superior Normativo y claustro triestamental.

2.3. Elecciones de FEUSACH.

2.3.1. Sobre el triunfo de “Todos Somos USACH”.

2.3.2. Sobre “Siembra USACH”.

2.3.3. Sobre “Ahora es Cuándo”.

2.3.4. Sobre “Acción Estudiantil”.

3. Proyecciones del escenario nacional y usachino, objetivos y tareas.

3.1. Proyecciones nacionales y locales.

3.2. Objetivos y tareas en la USACH.

3.2.1. Del movimiento estudiantil en la USACH.

3.2.2. De la izquierda en general.

3.2.3. De los revolucionarios.

1. Balance de la movilización estudiantil de 2013.

Consideramos, en primer lugar, que no es posible realizar un buen balance de las movilizaciones de este año en la USACH sin hacer un análisis del marco nacional en el que se desarrollaron.

1.1. Coyuntura electoral parlamentaria-presidencial y fuerzas políticas del bloque en el poder:

 

Para enfrentar la movilización de los estudiantes, observamos que el gobierno se mantuvo intransigente y utilizó una táctica no vista durante los últimos años, que consistió en ignorar la movilización. Los estudiantes nos encontramos en ausencia de un actor a quien interpelar, razón por la cual el tema de la “requintilización”, que pudo en su momento ser el eje articulador de una lucha nacional, se trasladó del Ministerio de Educación (el único verdadero responsable del retiro de los beneficios económicos) a los gobiernos locales de las universidades, quienes obviamente resultaban impotentes para dar con una solución cabal ante el problema de las becas y solamente podían ofrecer medidas paliativas. En este marco, la actitud indiferente del gobierno hizo que las movilizaciones se volvieran una larga e incierta espera por respuestas, lo cual incidió de forma significativa en que disminuyera su nivel de actividad.

Esto lo vemos reflejado en que, posteriormente a la caída de Bayer del MINEDUC, Carolina Schmidt prácticamente no tuvo pronunciamiento respecto a la protesta estudiantil. Las autoridades del Ejecutivo apostaron a la desactivación de los estudiantes por medio de la táctica de “no pescar”, y lo consiguieron con bastante éxito. Esto nos habla, de manera evidente, de la holgura con la que en la actualidad, incluso después del ciclo de protestas del 2011, el Ejecutivo y los integrantes del bloque en el poder son capaces de mantener bajo control la movilización estudiantil.

Junto con restar a los estudiantes una contraparte dialogante, el gobierno echó mano a un arsenal importante de descalificaciones y represión policial las cuales, vistas en su contexto global, van en una tendencia de ascenso. Además, se generó la activación relativamente generalizada de un bloqueo comunicacional a las demandas estudiantiles, lo cual produjo que las movilizaciones tuvieran una resonancia social muy venida a menos en comparación con años anteriores.

Nos parece relevante también el hecho que éste se tratase del último año del gobierno de la Alianza. En este marco, no había ningún interés por parte del Ejecutivo de generar transformaciones al sistema educativo, las cuales pudieran ser eventualmente administradas y aprovechadas políticamente los años siguientes por la “Nueva Mayoría”. Y más aún por parte del bloque opositor, no existía el interés por realizar reformas educativas antes del mandato de Michelle Bachelet.

Por último, en el contexto que la oposición burguesa se aglutina y rearticula en la Nueva Mayoría, y bajo este “nuevo referente” actúa como polo de atracción del reformismo y el progresismo, esto hace que una amplia gama del “oportunismo” ligado con el movimiento de masas y el movimiento estudiantil en especial, se arrime a las tácticas electorales en vista a las elecciones parlamentarias y presidenciales. Nos referimos por ejemplo a la candidatura a diputado por Santiago de Giorgio Jackson y el movimiento Revolución Democrática.

Como Juventud Guevarista creemos que actualmente la táctica electoral debilita la movilización de masas y se coloca como opuesta y no complementaria con los procesos de rearme, recomposición popular y lucha reivindicativa del pueblo y los trabajadores, porque traslada el foco de la actividad desde el campo popular hacia el campo de la institucionalidad burguesa, lo que quiere decir que las aspiraciones, las confianzas y las fuerzas populares se disponen en función de un sistema político que, por sus formas específicas de estructuración, está diseñado para que la actividad obrera y popular no sobrepase las posiciones peticionistas, pacíficas y dialogantes por medio de los conductos oficiales.

En consecuencia hoy las tareas deben estar puestas, particularmente a nivel estudiantil, en la movilización y lucha de masas apostando a elevar los niveles de organización y unidad del movimiento con independencia de clase. Creemos que este es el único medio para enfrentar, en lo inmediato, el problema de la desmoralización y la impotencia que está afectando al movimiento estudiantil, al verse ya casi de manera crónica con dificultades para ganar.

1.2. Papel desempeñado por el CONFECH:

 

Observamos actualmente la existencia de un CONFECH fracturado, dividido y vacilante que no está llamando a movilizar y luchar. No lo hizo este año y, como se ven las cosas, no creemos que pretenda hacerlo para las coyunturas posteriores. El problema central, desde nuestra perspectiva, es que los sectores de inclinación reformista y moderada que hoy integran el CONFECH no quieren hacerlo, pues están concentrados en las tareas electorales en la institucionalidad burguesa; mientras que los sectores más radicalizados que lo componen no consiguen hacer mayoría ni inclinar la balanza hacia posiciones de movilización y confrontación.

Nos parezca bien o mal, el CONFECH es el organismo de unificación y articulación de la lucha estudiantil, y creemos que mientras éste no vea alterada su correlación de fuerzas interna hacia el predominio de las posiciones revolucionarias, no va a ser posible que las coyunturas de conflicto desemboquen en salidas de confrontación (así como también, que se presente la iniciativa de generar movilizaciones de carácter más profundo), sino que seguirá ocurriendo que la mayoría de la fuerza acumulada se destine hacia la lucha electoral.

Señalamos, por otro lado, que el CONFECH debe integrar igualitariamente a toda la Educación Superior (universidades del Estado y privadas, institutos profesionales y centros de formación técnica), en un único organismo y sin mediar exclusiones, como parte de una reestructuración interna sustancial que se vuelve hoy día apremiante. Respecto al movimiento de secundarios, asumiendo plenamente su papel predominante en la lucha estudiantil, al punto de cumplir un rol de “vanguardia social” en cuanto a convicción, desplante y disposición de lucha, reconocemos que no tenemos como organización las herramientas suficientes para referirnos a sus formas de organización y movilización, por lo que nos abstenemos de realizar un análisis específico sobre el movimiento secundario.

Queremos cerrar el ítem con una generalidad: el movimiento estudiantil está presentando, de forma crecientemente acentuada, un agotamiento estructural debido a que lucha, lucha y lucha y no gana nada. Se hace más que urgente, entonces, que logremos conjuntamente ir produciendo las respuestas, basadas en la experiencia y el debate, sobre cómo luchar y cómo ganar. Dejémonos de relativismos; hagámonos las preguntas precisas y vayamos encontrando las respuestas adecuadas.

1.3. La izquierda revolucionaria:

 

El problema de la correlación de fuerzas al interior del movimiento estudiantil viene a ser de tipo político y organizativo: mientras que el reformismo da pasos adelante delineando sus objetivos electorales y definiendo su participación en tal o cual programa, a la vez que los traduce en planes de acción concretos y convoca en función de esas tareas a la unidad, la izquierda revolucionaria se mantiene políticamente débil y no logra situarse a la cabeza del acontecer político. La izquierda revolucionaria está organizativamente disgregada, atomizada y sin el arraigo, la inserción y la legitimación necesaria para cumplir un papel de influencia relevante; e ideológicamente continúa dispersa y con niveles insuficientes de composición.

No se produce, en consecuencia, el planteamiento de objetivos estratégicos y tácticos claros y de orientación revolucionaria que sean adoptados activamente por los estudiantes movilizados, que sean pertinentes con la realidad del movimiento estudiantil y el movimiento popular actual y que generen como resultado la unidad de la franja radicalizada de los estudiantes.

Aunque de todas maneras reconocemos que durante los últimos años se ha producido un avance político, organizativo e ideológico de los sectores revolucionarios materializado en la lucha estudiantil, estimamos que éste es todavía insuficiente para alterar la correlación de fuerzas con la socialdemocracia, el progresismo, el reformismo y el oportunismo y dar al movimiento una conducción alternativa, de lucha y con independencia de clase.

Por último, explicitar que dentro de la problemática analizada nos incluimos y nos hacemos absolutamente responsables, asumiendo junto con todos una deuda en tanto somos una expresión política que pretende contribuir a la recomposición política, ideológica y organizativa de la izquierda revolucionaria en el país, así como del pueblo en su conjunto. En lo más concreto y para efectos de este análisis, tenemos que asumir que todos quienes tanto criticamos la participación electoral estamos al debe con una lectura verdaderamente seria y profunda en relación con el significado y las implicancias de esta coyuntura, limitándonos a realizar críticas sin presentar todavía alternativas con un nivel político a la altura de las exigencias.

1.4. En la USACH:

 

De acuerdo con todo lo expuesto arriba, consideramos que lo que falta a nivel local, en la USACH, es el desarrollo y la masificación de un plan táctico de lucha, es decir, una propuesta del para qué luchar ahora y cómo, que sea rico en claridad política (propuesta de objetivos y medios concretos para lograrlos), de alcance masivo, que pueda ser llevado adelante con destreza y audacia por los estudiantes movilizados para obtener victorias, y que permita la acumulación de fuerzas de manera externa a la institucionalidad burguesa y fuera de su esfera de influencia política.

El plan táctico sirve como guía y canalizador de las demandas para aterrizarlas al plano de la lucha concreta, para saltar de la consigna a la acción. Y como no existió un plan táctico con este carácter, el cual fuera ampliamente instalado en el estudiantado movilizado (de nuevo, acerca de lo cual todos somos responsables), es entendible que predominara un clima de desorientación, desorganización y desorden.

Bajo estas circunstancias la FEUSACH del 2013, conducida políticamente por las JJSS, podía cumplir sus objetivos de contención de la lucha y de preservación y restablecimiento del orden local con tan solo omitirse de cualquier iniciativa de acción. Por eso la FEUSACH se mantuvo pasiva, sin propuesta, dejando la conducción a la deriva. Pero no seamos infantiles; ni las JJSS ni las JJCC cumplen la función política de emanar ninguna propuesta de lucha, y si no pudimos asumir la conducción de las movilizaciones es por inoperancia de quienes sí pretendíamos movilizar.

Como una aclaración al cierre, es preciso mencionar que los planes tácticos no necesariamente se agotan en el espacio local. Siendo correctamente aplicados pueden extenderse a nivel nacional; de allí su relevancia. Además, aclarar que la izquierda no inventa los objetivos ni los medios de lucha del pueblo como producto exclusivo de su ingenio y clarividencia. Éstos surgen de manera más o menos espontánea producto del malestar social que generan los sistemas del capitalismo; nosotros sólo intentamos orientar ese descontento con la intención de asegurar una salida revolucionaria a las luchas, robusteciendo por medio de la lucha misma la organización, la conciencia y la capacidad de movilización del pueblo. De esta forma, a su vez, pretendemos generar las condiciones subjetivas para que las luchas no se agoten en la coyuntura presente y se proyecten a largo plazo.

2. Término de las movilizaciones, vuelta a clases y elecciones de FEUSACH.

2.1. Receso estudiantil:

El término de la movilización ha significado un reflujo inmediato para el estudiantado de la USACH. El resultado palpable fue que no generamos, mediante la movilización, un acumulado de organización, cohesión, conciencia y disposición de lucha que nos permita ganar, a la vez que dar frente a luchas venideras. Al revés, vemos que se profundizan las condiciones de apatía, desinterés y desconfianza del estudiante común, características sustanciales de este período y que debemos apuntar a superar.

Todos quienes apostamos a la movilización debemos entender que los procesos de lucha no son un juego de niños, no se impulsan por diversión y entrañan una enorme responsabilidad. Apuntar a superar las tendencias infantilistas significa ir imponiendo orientaciones revolucionarias sobre las orientaciones pequeñoburguesas en el movimiento estudiantil.

En suma, advertimos un fenómeno que se da en la USACH como expresión local de una tendencia que se desarrolla a nivel nacional: el activo político eleva su nivel, madura y fortalece su política con cada experiencia de lucha; pero esta maduración se manifiesta todavía de forma muy localizada y con niveles importantes de atomización, sobre todo en los sectores revolucionarios, sin una inserción suficientemente relevante en las masas estudiantiles.

2.2. Consejo Superior Normativo y claustro triestamental:

 

El reinicio abrupto del primer semestre, en agosto, impacta al estudiantado y lo desactiva. En un cálculo de cuentas, al final del día, observamos que nos bajamos de las movilizaciones realmente con muy poco en las manos. Lo único concreto que nos queda hoy es la posibilidad de pelear al interior del “Consejo Superior Normativo”, en condiciones desiguales, en inferioridad numérica, en arena enemiga.

El petitorio USACH, que se emanó gracias a la iniciativa de unos pocos compañeros y compañeras hacia el final de las movilizaciones, fue un material concreto y efectivo pero no supimos crear las condiciones para pelearlo y ganarlo, pues demás está decir que un petitorio sin una lucha correspondiente es un mero papel. Sin embargo, creemos firmemente que su elaboración no fue en vano y que sin duda nos servirá como guía para el trabajo organizativo durante este año y los siguientes.

Al respecto, tenemos que entender que las movilizaciones, cuando quieren coronarse con procesos de negociación mediante los cuales arrebatar conquistas al enemigo, deben proponerse desde el principio construir una fuerza con la cual pelear. Esta fuerza se construye en el camino y consiste básicamente en la unidad y la claridad del movimiento. Sin esa fuerza no podemos aspirar a ganar el gallito.

En las negociaciones al interior del Consejo Superior Normativo, que se vienen para este segundo semestre, tiene ganada la partida la socialdemocracia y el reformismo, en concordancia con los intereses de estructuración de una Universidad controlada políticamente por el pacto de la Nueva Mayoría. En cambio, lo que el estudiantado de la USACH debe proponerse es la conformación de un claustro triestamental, tal como se planteó durante las movilizaciones. Pero un claustro triestamental no se levanta sin, al menos, una base de comunicación entre los estamentos. Nada favorable podría derivar de dicha instancia sin una construcción de bases de estudiantes y trabajadores.

De hecho, sin esa construcción previa el claustro sería exactamente lo mismo que el Consejo Superior Normativo. Pues, ¿qué distingue el carácter de una y otra instancia?: la correlación entre las fuerzas que la integran, de acuerdo a quiénes la originan, en qué contexto la originan, qué actores participan en su elaboración, con qué propósitos para el corto y mediano plazo y con qué proyecciones.

El carácter distintivo del claustro triestamental por sobre el Consejo Superior Normativo radica en que el primero se forma desde abajo y el segundo desde arriba. Que el CSN viene cedido desde arriba, desde las máximas autoridades (Junta Directiva, Rectoría y Decanatos) en función de sus intereses políticos y económicos y con un grado casi absoluto de control sobre sus dinámicas internas; mientras que el segundo tiene un origen más participativo y democrático, surge desde discusiones de bases, inclusivas y en función de los intereses mayoritarios de la comunidad de estudiantes, funcionarios y docentes, por ende existe una posibilidad de injerencia considerablemente mayor en su desarrollo.

En conclusión, para desarrollar un claustro triestamental de acuerdo a nuestras aspiraciones de conquista debemos construir una relación con otros actores de la comunidad universitaria, discutir y unificar objetivos y desplegar trabajos mediante los cuales convocar, al tiempo que realizar esfuerzos por consolidar la actividad política propiamente estudiantil.

2.3. Elecciones de FEUSACH:

 

Las elecciones de FEUSACH este año no tuvieron un verdadero eco en el estudiantado y no gozaron masivamente de su atención. Desde Juventud Guevarista consideramos muy importante participar del proceso de elecciones de Federación, en este sentido no nos damos vuelta la chaqueta; sin embargo, por las condiciones descritas arriba, era esperable que éstas se desarrollaran en un clima de apatía y relativa indiferencia, si no es que de rechazo hacia la actividad política por parte de sectores numéricamente considerables.

2.3.1. Sobre el triunfo de “Todos Somos USACH”:

 

Respecto al triunfo del Somos, como Juventud Guevarista manifestamos con claridad que valoramos el suceso positivamente. Creemos que la función que podría cumplir el Somos en la FEUSACH es impulsar iniciativas de coordinación de bases y respaldar trabajos y propuestas desde la izquierda, junto con posicionarse decididamente a favor de los procesos de lucha. Ésta puede y debe ser una Federación distinta a todas las anteriores, expresión de la izquierda revolucionaria e impulsora de la organización y lucha estudiantil.

También somos claros en indicar que como organización no nos subimos al carro de la victoria: reconocemos el triunfo de los compañeros como bien ganado y merecido, producto de una trayectoria de esfuerzo y de trabajo. Por eso lograron convocar electoralmente a gran parte del estudiantado que se considera de izquierda.

Sin embargo, queremos realizar también, de forma fraterna, humilde y con ánimo constructivo, una observación crítica: creemos que al proyecto del Somos, en su globalidad, le falta contundencia política, y que es posible que producto de esa falencia su línea oscile entre posiciones de izquierda y de “centro-izquierda”.

En específico, nos referimos a la tentativa (no exclusiva ni excluyente) que los compañeros han hecho ver en su programa, en declaraciones y en los debates de reformar la USACH por cauces institucionales. Al respecto, declaramos con firmeza que la USACH no se va a democratizar, ni va a orientarse hacia “lo popular” ni va a recuperar el “perfil público” que tuvo la UTE, si no es sobre la base de la lucha de los trabajadores y los sectores populares del estudiantado. En ningún caso vamos a generar transformaciones a la estructura universitaria por el sólo hecho de integrar alguno de los organismos de participación que nos dispone (de todas formas, esto último está en la línea de lo planteado por los mismos compañeros del Somos).

Las transformaciones van a ser el resultado de la utilización de todas las formas de lucha (entre ellas las institucionales), sólo a condición de que la movilización de masas logre presionar realmente a las autoridades. En este momento, marcado por una lenta e irregular reanimación del movimiento popular, creemos que es allí precisamente donde está ubicada la centralidad táctica.

Además, tenemos que advertir al proyecto de Todos Somos USACH el debido cuidado con colocar el crecimiento cuantitativo como la principal prioridad: eso resulta útil para el corto plazo, pero a largo plazo lo que va a entregarnos contundencia en el proyecto es la claridad en la línea política, barriendo lo más que se pueda los espacios para las ambigüedades. En este sentido, debemos entender que la acumulación de fuerzas puede poseer diverso carácter y que en efecto todos los sectores políticos, incluso los de derecha, desarrollan sus propios procesos de acumulación. Lo que construyamos desde la izquierda debe ser una fuerza social revolucionaria dotada de todas las herramientas necesarias para enfrentar a nuestros enemigos de clase.

Por último sabemos que, de todas formas, ni los compañeros y compañeras del Somos ni ninguno de nosotros piensa que nuestros propios proyectos sean acabados, perfectos y autosuficientes. Es seguro que el trabajo y la lucha nos hará encontrarnos y, en este proceso, aunar las fuerzas y las voluntades para crecer.

2.3.2. Sobre “Siembra USACH”:

 

Los resultados electorales de Siembra, quedando ampliamente por debajo del Somos, han demostrado una crisis profunda de legitimidad de la Jota en la USACH (y en todo el país), producto de un historial de malas prácticas políticas y de posiciones ya directamente de centro (socialdemócratas); y por otro lado, la existencia de una sanción desde el estudiantado hacia las JJSS por su papel jugado en estas movilizaciones, en su esfuerzo constante, desde la FEUSACH, por conservar el orden institucional y diluir la actividad estudiantil. Todos estos factores conllevaron a una derrota de las JJCC en alianza con las JJSS y otros sectores reformistas, lo cual no veíamos en nuestro territorio hace muchos años atrás.

2.3.3. Sobre “Ahora es Cuándo”:

 

A esta especie de aglomeración entre ACR y seguidores cabe aplicar el viejo refrán “se siembra lo que se cosecha”, lo cual se vio reflejado en un inapelable último lugar. La ACR ha logrado ganarse en la USACH, gracias a su propia actuación, un rechazo generalizado. Y ello no se explica, como acusarán ellos, porque sus críticos sean todos reformistas o pequeñoburgueses, o porque la acción de la “propaganda anti-ACR” sea tan potente y ampliada que una gran parte de los estudiantes se termine convenciendo de ponerse en su contra. Al contrario, las prácticas de la ACR, como de cualquier organización política, son en sí mismas reveladoras.

En primer lugar, los integrantes de la ACR reproducen el vicio del oportunismo, que es la práctica de aprovechar cualquier coyuntura, cualquier momento, suceso o evento para obtener un beneficio inmediato, exclusivo y egoísta para la propia organización. Lo más grave del oportunismo es que difumina una línea de pensamiento y acción política. La mala costumbre de agarrarse de cualquier acontecimiento que aparezca para el crecimiento interno conduce a un abuso de las “campañas de agitación”, lo cual dificulta la posibilidad de producir un proyecto relativamente unificado y de construir en torno a él.

Debido a su política de agitación permanente o “agitacionismo” no se evidencia la construcción de un proyecto a largo plazo, y a corto plazo tampoco se presenta una efectividad. Mientras haya capitalismo habrá lucha de clases, pero no se puede actuar como si todos los momentos de la lucha fueran ascendentes. Eso significa no entender en absoluto las dinámicas de la lucha de clases y no saber leer correctamente la realidad del período, las fases y las coyunturas que atraviesa el movimiento de masas. Por esta razón, el agitacionismo es una política que siempre va a tender al error en los resultados inmediatos.

Además, debemos denunciar con claridad que los compañeros de la ACR no creen realmente en la unidad. Lo que intentan practicar no se llama unidad ni alianza política, se llama “acarreo”, arrastrando detrás de su política por todos los medios que sean necesarios. Y la práctica del acarreo, a su vez, es resultado de un vicio que se llama “vanguardismo”. Esto significa no cumplir un rol de vanguardia en la lucha, de forma natural y otorgado por las mismas masas movilizadas, sino que es realmente una autoproclamación ciega y obcecada.

El conjunto de todas estas prácticas y actitudes, en suma, dan cuenta que los compañeros de la ACR y el PTR no han comprendido a cabalidad que la actividad política cotidiana es constituyente de un proyecto integral de sociedad, de acuerdo con el cual construiremos, sobre la base del modo de producción socialista, nuevas y mejores relaciones sociales, nuevas formas de relación humana y valores humanos, nuevas formas de relacionarnos con el medio ambiente y la naturaleza, nuevas creencias, actitudes, pensamientos; una ética auténticamente comunista que es causa y consecuencia de la nueva sociedad.

Por último debemos manifestar que nosotros, Juventud Guevarista, también reivindicamos el marxismo (y el marxismo-leninismo en particular) como una herramienta científica y teórica. Pero entendemos que la teoría es precisamente eso, una herramienta, una guía para la acción, un instrumento que nos sirve para entender mejor la realidad y actuar sobre ella con el fin de transformarla. Y es que justamente para lograr transformar la realidad, la lectura sobre ella no puede ser mecánica en función de los principios del marxismo ni puede ser dogmática ni fanática, sino que debe ser creativa y creadora, novedosa e inteligente: en una palabra, dialéctica. Creemos que allí radica una de las más profundas deficiencias, con sus justas diferencias internas, del trotskismo en general como matriz ideológica.

2.3.4. Sobre “Acción Estudiantil”:

 

La única observación que vamos a realizar en torno a esta lista, Acción Estudiantil, es que siendo derechamente la alternativa burguesa en los comicios han obtenido un número de votos no menor, alcanzando el tercer lugar, entre Ahora es Cuándo y Siembra.

Queremos destacar una obviedad, pero que a veces se olvida: la USACH ya no es la UTE de los 60’, la universidad de los hijos de trabajadores. En el escenario universitario actual nos movemos en una pluralidad de clases y la política revolucionaria debe orientarse precisamente hacia los sectores populares, enfocando su acumulación en los hijos e hijas de trabajadores. No podemos cometer el error de replicar, desde el frente estudiantil, una política de integración pluriclasista.

3. Proyecciones del escenario nacional y usachino, objetivos y tareas.

 

3.1. Proyecciones nacionales y locales:

 

En lo que queda de este año creemos que difícilmente podrán levantarse nuevos procesos de movilización en la USACH, por el reflujo producido como resultado de un mal término de las movilizaciones, el desgaste de una parte importante del activo político y la falta de apoyo y participación desde las masas estudiantiles.

Aparte, como hemos insistido, octubre y noviembre serán meses de coyuntura electoral parlamentaria y presidencial. Los programas de los candidatos y la propaganda correspondiente concentrarán la agenda en Educación. Dicha coyuntura monopolizará casi la totalidad de los debates políticos por lo que se vuelve muy difícil, en general, levantar procesos y experiencias independientes.

No obstante, lo anterior no quiere decir que los estudiantes usachinos no podamos desarrollar ninguna actividad. Estos pueden ser meses intensos de trabajo, de encuentro, unidad, reflexión, debate y organización entre el activo político y aquellos estudiantes que hayan sido parte de las movilizaciones y sigan con disposición de trabajar. Lo que cuestionamos es la posibilidad, por ahora, de emprender nuevos procesos masivos de movilización en el ámbito local.

Por otra parte, muy probablemente Bachelet resulte Presidenta de Chile en estas elecciones y la Nueva Mayoría se sitúe en el Ejecutivo durante el próximo mandato. Para el próximo año el efecto debiera ser que se genere a nivel nacional un ambiente de confusión social, de expectación por un paquete de promesas desde el gobierno y un arranque vigoroso del conglomerado “renovado”. Seguramente durante el primer año de gobierno se realizarán algunas reformas menores en educación, relacionadas principalmente con presupuesto (financiamiento) y fiscalización (del lucro en Educación Superior universitaria), planificadas e implementadas absolutamente desde arriba, desde las altas esferas del Estado burgués.

Sobre esta base, creemos que podrá tardar aproximadamente un año en manifestarse el malestar social y en activarse y extenderse el movimiento de masas que hace ya algunos años viene marcando presencia en Chile no sólo pidiendo, sino que presionando por formar parte integrante de los procesos de transformación.

En este escenario, la USACH va a ser una verdadera sede (y de las principales, junto con la U. de Chile) de la política burguesa de la Nueva Mayoría. Nos interesa resaltar aquí que esto va a tener una poderosa implicancia a nivel local en el factor desmovilización y en el factor represión durante los próximos años para estudiantes y trabajadores que abran y desarrollen procesos de protesta, debido a que obviamente las autoridades de la USACH van a tener un interés mayor en conservar un clima de “orden y paz”, donde prime el “diálogo” en vez de la protesta y a raíz de ello se vayan legitimando las instituciones públicas, instituciones del Estado ahora encabezado por ellos mismos. Esto implica, en especial para los estudiantes, romper de una vez por todas con las posiciones de ingenuidad e infantilismo y organizarnos en serio, pues la mano puede venirse pesada.

Luego de un período de relativa tranquilidad, la movilización tiende a expresarse con mayor fuerza. Y cuando estalle, vamos a enfrentarnos contra un agente político en el poder reforzado y robustecido, en el contexto de un bloque en el poder que ha dado los pasos necesarios para abrir sus puertas por el costado izquierdo, invitando de esa forma a ciertos sectores que han encabezado la movilización de masas a integrarse al régimen político. Ante este escenario debemos presentarnos desde la izquierda revolucionaria con una mayor claridad y contundencia programática, las cuales se expresen en la conformación de una alternativa programática y política real, que sea acogida al menos por los sectores más radicalizados del pueblo y los trabajadores como una opción posible y efectiva.

La tarea en ese contexto, para los revolucionarios, será de tensionar permanentemente la actividad política (no en base al agitacionismo, sino en base a la claridad política y teórica), y generar distanciamientos y diferenciación política con las posiciones de conciliación de clases.

3.2. Objetivos y tareas en la USACH:

 

De acuerdo con el análisis anterior, existen ciertos objetivos y tareas que consideramos pueden ser desarrolladas y continuadas en la USACH desde ahora en adelante, tomando en cuenta una diferenciación en niveles no excluyentes entre sí y que nos sirve para el análisis reflexivo y la puesta en práctica: a) las tareas que son propias del movimiento estudiantil y de todos los estudiantes en la USACH; b) las que corresponden a la izquierda en general; y c) las que deben ser asumidas por los revolucionarios en la actual coyuntura de una FEUSACH más inclinada hacia posiciones clasistas.

3.2.1. Del movimiento estudiantil en la USACH:

Creemos que el estudiantado en general debe plantearse como tarea principal el fortalecimiento de las organizaciones de base y de las instituciones creadas por los propios estudiantes. Dado el actual estado de desgano, apatía y desactivación, el objetivo más urgente e importante es que los estudiantes vuelvan a motivarse con la participación y la organización de bases para la lucha estudiantil y popular.

Hacer funcionar los colectivos, agrupaciones, grupos de estudio, boletines y publicación de ideas en general, expresiones político-culturales, etc. Se trata del fortalecimiento de las organizaciones naturales de los estudiantes, donde éstos pueden ir recuperando la moral y acumulando experiencias de organización.

También nos parece importante hacer funcionar las asambleas de carrera y el ampliado universitario. Aquí la tarea es doblemente difícil porque debemos tratar de reencantar a una gran cantidad de estudiantes que piensan, y con razón, que las asambleas y el ampliado son espacios de discusiones vacías, que son ocupadas todavía para el engrandecimiento personal y que no producen, no sacan nada en limpio, son estériles, todo lo cual es verdad. Pero a la vez, debemos tener la claridad para no desechar estos espacios porque son relevantes, pues son las instancias oficiales de decisión política. No hay realmente participación y democratización sin un buen funcionamiento de los espacios de toma de decisión.

Consideramos que el problema de las asambleas, así como del ampliado, es fundamentalmente un problema de la planificación. Volvemos a lo de arriba: a nuestros ojos, el problema radica en cómo se planifica y se organiza el trabajo, lo que nos remite al concepto que ya mencionábamos de plan táctico. La planificación podemos entenderla como la relación adecuada y armoniosa entre los elementos de carácter más bien técnicos y los elementos de carácter más bien políticos, comprendiendo por técnicos el conjunto de procedimientos, herramientas y métodos organizativos, reglas de trabajo, etc, y por políticos básicamente los conceptos y los objetivos en torno a los cuales la organización se pone en marcha.

Entonces, como falla o no existe la planificación, se produce algo que todos hemos visto: una especie de discordancia o ruptura entre lo que se discute y lo que se hace, entre el discurso y la acción. La buena planificación tiene la virtud, simplemente, de volver la práctica más efectiva. Y creemos, esa es una tarea que no se la podemos exigir a los compañeros que no están organizados.

Finalmente, creemos que se hace necesario activar el Congreso de Universidad y los pre-congresos de carrera. Éstos pueden ser una oportunidad para replantearse las cosas y reiniciar, ahora sí con el pie derecho. Es decir, más allá del impacto y el alcance de las transformaciones concretas que puedan producirse a raíz de estas instancias, podrían ser aprovechadas por nosotros para rearticularnos, retomar y fortalecer la coordinación estudiantil.

Con un buen trabajo a su interior, dando las discusiones adecuadas y traduciéndolas en propuestas de acción, podemos conseguir una activación y motivación importante del estudiantado, impulsando la organización. Con un mal trabajo, dando discusiones inoperantes que no son traducibles en planes de acción efectivos, vamos sin duda a profundizar y reproducir las condiciones de apatía y desinterés estudiantil.

Los ejes del Congreso ya están esbozados en el Petitorio USACH del final de la movilización. Creemos que allí se encuentran las bases para dialogar, pensar y actuar de aquí en adelante.

3.2.2. De la izquierda en general:

Como Juventud Guevarista estamos convencidos que sin la existencia de una izquierda orgánica y organizada, políticamente firme e ideológicamente posicionada en una línea revolucionaria, no es posible que los estudiantes ni el pueblo movilizado avancen en la senda de su emancipación. Por eso no somos “basistas” y desconfiamos profundamente del autonomismo social, aquella descomposición ideológica que coloca de un lado la lucha política y los luchadores políticos (los malos), y del otro la lucha social y los luchadores sociales (los buenos). Al contrario, pensamos que el desarrollo de la unidad del pueblo va de la mano con el surgimiento de expresiones políticas y organizativas que luchan en función de los intereses de la clase, y así ha sido históricamente.

Pues bien, estas organizaciones no serán del todo homogéneas y mantendremos diferencias políticas, en muchos casos manifestándose abiertamente ciertos grados de distancia y de polémica. Tenemos que hacer un esfuerzo maduro y fraterno por encontrarnos con la izquierda en las instancias correspondientes y ser capaces convivir y solidarizar, incluso caminando en ocasiones de la mano.

En este sentido, una de las tareas que debe proponerse la izquierda en nuestro territorio es desarrollar diversos trabajos de carácter triestamental, mediante los cuales generar un acercamiento con trabajadores y docentes, forjar relaciones de solidaridad y lazos de confianza y propiciar la comunicación. Este es el único medio para, en el mediano y largo plazo, obtener conquistas como comunidad universitaria.

No perder de vista que, en general, a los trabajadores no les interesa involucrarse con nuestras rencillas y diferencias políticas. Los trabajadores y trabajadores de la Universidad no van a querer formar parte de trabajos de ningún tipo con nosotros mientras nos sigan viendo como niños desde el punto de vista de la seriedad y el compromiso. Debemos, con mucha cautela, ir conversando con trabajadores, funcionarios y algunos docentes sobre cuáles podrían ser algunas de sus reivindicaciones, con el fin de unificar demandas.

Además, otra tarea que puede proponerse la izquierda en la USACH es la de generar dinámicas de apoyo concreto, visibilización de demandas e intercambio de distinta índole con los sectores populares y trabajadores. Por este medio se disponen fuerzas, voluntades y conocimientos al servicio de la unidad de la clase, al tiempo que sirve como un campo rico para que los estudiantes vayan acumulando experiencias de organización, fogueándose en la lucha y desarrollando conciencia de clase.

En relación con la vinculación entre estudiantes y la clase obrera y los sectores populares, queremos destacar el siguiente punto: las relaciones de alianza entre la clase obrera y todos los sectores del pueblo necesita de referentes de masas. Es imposible pensar en la unidad de la clase sin la existencia de organizaciones político-sociales que sirvan como referentes. Por eso que es tan importante, a nivel estudiantil, el papel del CONFECH (así como el de la ACES y la CONES). Pero un problema que salta de inmediato a la vista es que los trabajadores cuentan a este respecto, sobre todo, con la CUT, que es un organismo que actualmente, y como se ha constituido políticamente durante todo este período, no sirve para luchar ni organizar. Actualmente la clase obrera, en cierta medida, carece de interlocutores o representantes que se coloquen en función de los intereses de la clase, lo cual obviamente dificulta las tareas de unidad.

Sin embargo, hoy día se asoman cada vez más como una alternativa factible las expresiones del sindicalismo clasista. Alentamos las iniciativas de unidad con el sindicalismo clasista, el apoyo por todos los medios posibles a huelgas de trabajadores, etc, así como las tareas de inserción política en el pueblo por medio del trabajo popular.

3.2.3. De los revolucionarios:

                Pero también existen tareas y desafíos que competen particularmente a los sectores de la izquierda revolucionaria, es decir, aquellos compañeros y agrupaciones que están dispuestos a asumir la totalidad de las exigencias que conduzcan a la revolución proletaria mediante el uso de todas las formas de lucha. Y puede haber entre éstos sectores con desiguales niveles de formación política e ideológica, mayor o menor recorrido, mayor o menor volumen organizativo o capacidad de convocatoria y movilización. Revolucionarios somos, ni más ni menos, quienes estamos dispuestos a asumir el conjunto de las exigencias de la revolución.

Para la actualidad, en el plano local, quienes nos reivindicamos de la izquierda revolucionaria debemos proponernos, en primer lugar,  profundizar y perfeccionar la formación política del conjunto de la militancia. Desarrollar la formación política significa ir madurando nuestra capacidad de producir proyecto, de construir proyecto revolucionario. Esto implica, por supuesto, que formarnos políticamente no significa encerrarnos a estudiar por un tiempo para más tarde luchar.

Para avanzar en una formación política debemos, no obstante, forjarnos hábitos firmes de lectura, pero al mismo tiempo que hábitos de producción, de análisis sobre actualidad nacional e internacional, de lecturas sobre la realidad, porque si no puede pasarnos que la teoría se disocie de la realidad. Desde nuestra concepción, la formación política se basa en la experiencia, siendo el pensamiento uno con la práctica. En este sentido, afirmamos que la calidad de un revolucionario se mide por su capacidad para impulsar la lucha colectiva, nada más.

En consecuencia, una tarea de los revolucionarios podría ser levantar en la USACH una escuela unificada e integral de formación política.

Y por último, visualizamos el objetivo de promover la articulación y la unidad de los estudiantes radicalizados de la USACH. Esta sería, de todos los niveles mencionados, la unidad de carácter más político. Esta unidad debiera comprender básicamente discusiones profundas y detalladas sobre el corto, mediano y largo plazo, es decir, discusiones sobre estrategia y táctica de lucha. Dicha articulación podría pasar por la realización de reuniones, eventos y la posibilidad de conformar algún tipo de coordinación política de carácter duradero.

Desde nuestra perspectiva estas son, con total humildad, las características de la situación actual y las tareas que debemos proponernos. Por supuesto que no nos cerramos a debatirlo con quien sea. Ahora, compromiso y unidad, a trabajar.

AHORA ES TIEMPO DE UNIR Y ORGANIZAR

 

¡LUCHAR, CREAR, PODER POPULAR!

 

Para comentarios, observaciones, críticas, dudas y sugerencias, no dudes en escribirnos a juventud.guevarista.usach@gmail.com

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