EDUCACIÓN NO SEXISTA: Horizontes y Desafíos

EDUCACIÓN NO SEXISTA

HORIZONTES Y DESAFÍOS

Por Javiera V.

Militante Juventud Guevarista

Base Secundarias, Santiago

Durante toda la historia se han ido dando importantes procesos políticos y culturales de cambios que operan sobre los sujetos sociales. Por supuesto, en sus aspectos más negativos, las principales víctimas de este desarrollo han sido los hombres y mujeres de la clase trabajadora; aunque la mujer sin lugar a dudas ha sido más afectada que el hombre.

Durante el largo devenir de la historia, se han ido construyendo roles determinados para cada sexo y género, ligándose estos con estrechos deberes y responsabilidades sociales. Todas estas determinaciones y condicionantes, por supuesto, han sido construidas e impuestas desde la ideología de la clase dominante y mediante el uso de sus instrumentos de control y organizaciones social, político y cultural. La relación sexo-género, como hoy la conocemos y padecemos y tal  cual se ha desarrollado históricamente, es un problema atingente que afecta al conjunto de la humanidad, sin excepciones. A pesar de esto, hablamos de la mujer trabajadora, la mujer del pueblo y no así la mujer burguesa, puesto que esta, desde su cuna se encuentra en una situación de privilegio, donde sobre los hombros de sus nanas y trabajadoras descansa la relación patriarcal, no así sobre ella.

Día a día se pueden observar las diferentes formas de discriminación y violencia que sufre las mujeres, tanto en los llamados “espacios públicos” como en los “espacios privados”. De hecho, se puede observar en los espacios educativos donde de la mano con la institucionalidad burguesa y la influencia de la Iglesia, son manejados a conveniencia de sus creencias e intereses, los cuales siempre van dirigidos en el sentido del mantenimiento del orden establecido, de las paz burguesa.
Que hasta el día de hoy existan liceos y colegios que sean o para hombres o para mujeres, son un claro ejemplo de lo anteriormente mencionado. Esto permite que la calidad y homogeneización de la educación para ambos sea algo que no se ejecute realmente. En la práctica hay una educación para “mujeres” y otra para “hombres”, uno de los mejores ejemplos para esto es que en los liceos a las mujeres se les enseña y orienta más hacia el área humanista o artística y a los hombres el área científica, determinado con ello su futuro profesional o laboral. En los liceos técnicos esto se ve con mayor claridad, teniendo el “técnico en parvulario” donde por supuesto la mayoría de las estudiantes son mujeres y por otro lado,  los “técnicos en mecánica”, en donde por supuesto la mayoría abrumadora de estudiantes son varones, pues, supuestamente, se requieren “habilidades”, “destrezas” y “fuerza física” que son -supuestamente- propias de los “hombres”.

Claramente el acceso de mujeres (de la clase trabajadora) a la educación y al trabajo es un gran logro, pues permite una cualificación superior de sus habilidades y ello un mejor futuro laboral (comparado con quienes no reciben ningún tipo de educación o la reciben pero de forma deficitaria). Pero también debemos tener claro que la incorporación al mundo laboral de las mujeres acarrea muchas veces el doble o incluso el triple de explotación, dependiendo de aquello que hayan estudiado (sin contar además con la inferioridad salarial relativa de las mujeres respecto a los varones, por el mismo trabajo realizado)

La educación sexista se refleja no se refleja exclusivamente en los roles laborales destinados a cada género, sino también en la vestimenta y por sobre todo en la forma de actuar y pensar de las personas, manteniendo el eje dominante-dominada de la sociedad.

Y si bien se ha avanzado en el desarrollo de una educación más inclusiva para hombres y mujeres, el sexismo sigue presente. Antes, el ingreso de la mujer a la educación en sus distintos niveles era una aberración, hoy en día el acceso a la educación es un sentir generalizado en la sociedad, pero lo que ahora pedimos, es una educación no sexista y libre de discriminación.

Más adelante, en la educación superior, se puede ver como en el caso de las ‘mechonas’ se pasa a llevar la anatomía y el espacio privado de las mujeres. En el plano laboral, se puede observar la gran brecha numérica entre el número de profesores universitarios varones contra el número de profesoras, las que además reciben una menor remuneración.

Es de suma importancia que la demanda por una Educación no sexista se inserte de manera íntegra en el movimiento estudiantil y que así efectivamente la Reforma Educacional se haga cargo de las exigencias que pretenden formular nuevas visiones sobre el proyecto educativo en Chile. Esto es, no sólo enfocándose en su carácter no sexista, sino también en la integración de perspectivas étnicas y de diversidad sexual, por ejemplo.

También abordar la educación sexual desde el pre-escolar, no de manera prohibicionista como se ha hecho hasta ahora sino generando una educación inclusiva, naturalizando la diversidad y disidencia sexual.

Si bien últimamente el movimiento estudiantil (ya sea secundario o universitario) se ha visto bastante disperso y con una evidente falta de claridad política, es que se hace realmente urgente una coordinación entre estudiantes secundarios y universitarios en torno a esta demanda. Primero, para poder abordar esto de mejor manera, es necesaria la organización de bases, el crear herramientas que permitan trabajar el tema en su amplitud, analizando hechos de acoso, abuso y discriminación dentro de los establecimientos. Ir levantando a su vez secretarías de género, donde se puedan abordar diversos temas: analizando los derechos sexuales y reproductivos de mujeres y hombres; la disidencia sexual, entendiendo que el ser humano se va desarrollando mientras crece y como tal, sus gustos y preferencias; masculinidades, esto se da más en liceos y colegios de hombres, donde se analizan los privilegios históricos ligados al hombre, se crean nuevas masculinidades y de ésta manera se busca desligarse completamente de los privilegios (todo esto dentro de lo que es posible en este sistema).

Es por eso que se hace el llamado a todos y todas las estudiantes a empezar a levantar espacios de organización es sus lugares de estudio, donde se puedan abordar de manera abierta este y muchos más temas y problemáticas. Tenemos claro que el camino no será fácil, puesto que las prácticas machistas están presentes en todos lados, de igual manera que la misoginia. Hay que ser capaces de combatir al patriarcado y al capitalismo de frente, de la misma manera que nos reprime y explota.

Por una educación no sexista:

¡A CONSTRUIR FEMINISMO DE CLASE!