Desafíos tácticos del movimiento estudiantil (6ta parte y final)

 

#6. Desafíos tácticos del movimiento estudiantil.

 

 

1. Organización de bases y lucha reivindicativa.

                No creemos que exista, en principio o en esencia, una relación de antagonismo entre las bases y las dirigencias en los múltiples espacios de organización. En la misma línea, la organización local de las bases no es contradictoria con el desarrollo y el fortalecimiento de plataformas y estructuras organizativas de carácter nacional. Creemos firmemente que no daremos pasos significativos en conciencia, moral, fuerza y capacidad de lucha si no avanzamos en la conformación de orgánicas con un alcance nacional.

                Asimismo, la construcción “desde abajo” debe contribuir a superar las condiciones de atomización organizativa y dispersión ideológica que aún prevalecen y se manifiestan con insistencia. A nuestro entender, la organización del estudiantado como de los demás “frentes sociales” se fortalece en un proceso dialéctico de construcción “de abajo hacia arriba” y de “arriba hacia abajo”. No es para nada útil, en este sentido, disputar ciertas instancias de representación estudiantil simplemente para ocupar uno o más puestos, de manera nominal, si no existe un proyecto, una validación desde el estudiantado y una capacidad real de movilización. Y es que ésa es una manera distorsionada de entender la “disputa de poder” o la “vocación de poder”, pues el poder no es una cosa que se coja con las manos ni un asiento vacío a la espera de ocupante. El poder es una relación compleja entre las partes; una condición de fuerza, conciencia y capacidad de empuje que configura una correlación de fuerzas.

                En esta misma lógica, tampoco es realmente útil limitarse a hacer únicamente una “construcción de hormiga”, desde las bases, diversa y de múltiples identidades si no somos capaces al mismo tiempo de unificar, centralizar y homogenizar, al menos medianamente, el “qué queremos” y el “cómo avanzamos” de una forma precisa y que logre convocar en torno a una idea de proyecto. Bajo este esquema general, bienvenidas sean las infinitas maneras de convocar, organizar, aprender, movilizar y generar conquistas en los territorios estudiantiles. Saludamos la potenciación de los espacios naturales de encuentro y congregación (deportivos, recreativos, académicos, etc), los grupos de autoformación, la lectura sistemática en conjunto, las iniciativas político-culturales y artísticas, las asambleas y ampliados estudiantiles, las instancias de debate político y de lucha de ideas, así como los comités, claustros, asambleas, ampliados, coordinadoras y otras orgánicas de lucha y reivindicación, por mencionar algunas.

                Nos limitaremos, finalmente, a realizar respecto a la organización de bases dos observaciones interrelacionadas: a) que la acumulación de fuerzas se desarrolla “en caliente”, en movimiento, preferentemente por medio de la lucha misma, en los enfrentamientos parciales que sirven de experiencia política y generan condiciones para la convicción y el despegue de las conciencias; y b) que debemos dar las luchas con inteligencia, procurando que éstas se traduzcan en pequeñas, medianas y, por qué no, grandes conquistas para el estudiantado popular; evitar en este sentido (dentro de lo que puede calcularse) las derrotas, las luchas precipitadas, poco claras y poco preparadas.

                Colocamos como ejemplo a emprender el conjunto de las luchas pendientes por la democratización en las instituciones educativas secundarias y superiores, donde hay mucho camino por avanzar y cada paso adelante, con astucia y determinación, significará un empuje a la moral combativa del estudiantado.

2. Universidades privadas.

                Asumiendo que el campo estudiantil se caracteriza por ser heterogéneo y transicional, podemos reconocer sin embargo ciertas tendencias históricas, y que sobre todo desde el año 2005 en adelante con la aparición del Crédito Privado con Aval del Estado (CAE)[1], en las Universidades privadas han sobresalido las matrículas de estudiantes de origen popular. La otra cara de la misma moneda es que con la vigencia del AFI (Aporte Fiscal Indirecto) que se reparte en un porcentaje importante a los estudiantes de excelencia, las instituciones emblemáticas reciben becados a los estudiantes de mejor nivel educativo, y a la par, de mayor nivel socio-económico.

                Se hace prioritario que seamos capaces de comenzar a construir embrionariamente fuerzas estudiantiles organizadas en las instituciones de Educación Superior Privada (ESUP), mediante el debate en las instancias de representación estudiantil, mediante la lucha por reivindicaciones y el posicionamiento de sus aspiraciones y demandas, trabajando por superar la dispersión ideológica e involucrando más y más a todos los estudiantes en la lucha por la transformación social. La clave pareciera pasar en este sentido por resolver cómo conectamos las luchas por reivindicaciones locales, territoriales de la casa de estudio, con el clima de movilización estudiantil que se desencadena a nivel general. Si a la movilización estudiantil van introduciéndose contenidos reivindicativos de los estudiantes de la ESUP, seguramente que a los rectores y autoridades de estas instituciones le caerán piedras sobre el tejado.

                Las movilizaciones estudiantiles deben permitir la introducción y la visibilización de las demandas propias del estudiantado de ESUP. Por esta razón, alentamos el desarrollo del MESUP (Movimiento de Educación Superior Privada), como de otros organismos estudiantiles, porque como dijéramos anteriormente, es una organización destinada a construir una plataforma de lucha que sintetice las reivindicaciones, necesidades y problemáticas de los estudiantes de privadas a escala nacional, lo cual no existía. No obstante, debemos decir con claridad que lo anterior será tremendamente difícil mientras el MESUP no se constituya efectivamente como una organización y continúe siendo simplemente una asamblea.

                Además, los compañeros y compañeras de la MESUP han levantado la demanda por la estatización de sus instituciones educativas y el cese del subsidio fiscal (fondos públicos) a la banca privada como medio de financiamiento de la ESUP, lo cual como medida de mediano plazo nos parece completamente correcto.

                Y en el corto plazo, es relevante e indispensable que los estudiantes de instituciones de ESUP impulsen una lucha amplia por ir conquistando mayores condiciones de democratización, lo cual también está comprendido dentro de los contenidos programáticos del MESUP. Ésta es una temática que urge no sólo para estudiantes de aquellas universidades que no reconocen formalmente el derecho a organización, sino también para el gran número de aquellas que permiten la constitución organizativa pero que actualmente están reprimiendo la movilización por medio de feroces medidas persecutorias, de amedrentamiento y castigo ejemplar, como ha sido el caso de la Universidad Católica Silva Henríquez y la Universidad Alberto Hurtado, por dar algunos ejemplos. Creemos que pequeñas victorias en estas universidades, referidas a la protección efectiva de sus estudiantes, podrán moralizar y guiar a una gran masa de estudiantes que se hallan en condiciones de desmovilización.

                Por último, consideramos que es necesario que el conjunto del estudiantado de ESUP, incluso también de universidades estatales, tome como referencia los procesos democratizadores impulsados en la Universidad Central y la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Ciertamente éstos no constituyen objetivos últimos, pero son luchas importantes y factibles de ganar en el corto y mediano plazo, si el estudiantado está unificado, bien organizado, bien informado sobre los estatutos y las cláusulas técnicas, y logre confeccionar masivamente los argumentos y las medidas de presión para que sus autoridades se vean forzadas a ceder, o bien, se sume un número importante de ellas a nuestra causa y se altere la correlación de fuerzas en el orden institucional local. Estos pasos adelante por supuesto que moralizan y contribuyen a elevar los grados de organización.

3. Institutos Profesionales y Centros de Formación Técnica.

                Actualmente es una realidad que los centros de formación técnica y los institutos profesionales reciben a la mayoría de los jóvenes de origen popular y de primera generación con estudios superiores, los que al igual que el caso de las universidades privadas forman parte de las matrículas agregadas debido a la masificación de la Educación Superior, producto principalmente de la implementación del CAE el 2005.

                A nuestro parecer, en los CFT’s y los IP’s como integrantes del campo de la ESUP hay todavía mucho más que avanzar en comparación con el nivel universitario. Universidades privadas como la Alberto Hurtado, la Central, la Católica Silva Henríquez, y aunque con niveles demasiado elevados de dispersión, la Academia de Humanismo Cristiano y la ARCIS, son actualmente en la práctica más activas, dinámicas y progresivas que muchas de las universidades estatales, por ejemplo la Universidad de Chile y la USACH. Pero no sucede así con la Educación Técnica, y es necesario avanzar en la construcción de un proyecto integrador.

                Es necesario entonces que el movimiento estudiantil genere los primeros pasos de acercamiento con el estudiantado de estos centros educativos, reconociendo que se han mantenido alejados en su gran mayoría de las coyunturas de movilización. Pero esto no se trata de una invitación a sumar filas por las demandas de las universidades del Estado.

                También es necesaria en este caso la construcción de plataformas reivindicativas que interpreten directamente las problemáticas de los estudiantes superiores técnicos. En esta línea, nos parece positivo que el MESUP se dé a la tarea de sumar en sus asambleas y reuniones a estudiantes de CFT’s e IP’s. Creemos que es preciso que ocurra tal integración en esta plataforma y se constituya una especie de “frente único de Educación Superior Privada”.

                Los estudiantes técnicos involucrados podrán señalar y sintetizar las demandas básicas que poseen en estos sectores, y en torno a ellas convocar a compañeros y compañeras con la disposición y la motivación a actuar. Seguramente será efectivo el ejercicio informativo y de propaganda, así como la convocatoria a jornadas de reflexión, que en la práctica funcionen como jornadas de organización.

                Según nuestra opinión, antes que todo los estudiantes de instituciones de Educación Superior Técnica debieran iniciar una lucha por el derecho a organización de su estudiantado, aunque sea básicamente el derecho a reunión con motivos pedagógicos y formativos, sin que por eso sean reprendidos como sucede en muchas de ellas. Además, en los CFT’s y los IP’s es legal el ejercicio del lucro (no así en las universidades privadas), ante lo cual es preciso que comiencen a gestarse conjuntamente iniciativas organizativas para abordar esta situación. A lo mejor, impulsando estas simples y grandes demandas podría gatillarse el impulso de un estudiantado típicamente relegado, a quien todavía le falta un espacio donde unificar sus posiciones y alzar la voz.

4. Estudiantes secundarios.

                La organización de los estudiantes secundarios desde hace varios años ha estado articulada principalmente en torno a dos organizaciones: La CONES y la ACES.

                La CONES mantuvo movilizaciones bastante fuertes y con gran capacidad de convocatoria durante el 2011, decayendo luego poco a poco su presencia dentro del movimiento estudiantil, creemos por motivo de mostrarse afín a las políticas institucionales y reformistas que han captado a sus dirigencias para que las luchas y demandas se canalicen hacia el parlamento y el aparato político burgués. Esto provoca que hoy día la CONES se esté dando ampliamente a la tarea de “escoger candidaturas alternativas”, lo cual creemos es un mal indicio para la proyección y el futuro del movimiento secundario, que ha atravesado un camino muy irregular de organización.

                Por su parte, la ACES ha continuado con un rol más activo y relevante dentro del movimiento estudiantil, tomando protagonismo en distintas coyunturas con esfuerzos por desplegar trabajos de construcción popular. Sin embargo, consideramos con humildad, tampoco está dando el ancho y no logrará proyectar un rol de mayor embergadura si no se “reinventa” y de alguna forma actualiza su política con el fin de conducir la lucha del estudiantado popular.

                Aun cuando reconocemos que estas dos organizaciones son relevantes y las reconocemos, y cuando sabemos que particularmente la ACES ha realizado esfuerzos por llegar a las comunas periféricas de Santiago y de otras regiones, existen todavía múltiples establecimientos educacionales de la periferia que han estado abandonados en la lucha, y lo más preocupante, muchos de los cuales se han descolgado de estas organizaciones porque no han podido integrarlos adecuadamente en su estructura. Creemos que la amplitud física (territorial) y también la amplitud política, es decir la voluntad de constituir una organización de influencia profunda en las luchas que está dando el estudiantado y el pueblo, son tareas ineludibles de la ACES.

                Además, es necesario velar por la unión de los sectores secundarios, conscientes, combativos y desalineados de las dirigencias reformistas, para que puedan movilizarse en unión y lucha junto con los estudiantes de Educación Superior. En unidad con universitarios y otros sectores del pueblo, es urgente que la organización de secundarios se abra al debate político y a la posibilidad de emprender iniciativas más amplias, contribuyendo con un real impacto en las demandas del conjunto de las clases populares y los trabajadores.

                Fuera de todo esto, consideramos prioritario que el estudiantado secundario continúe su lucha por la desmunicipalización y contra la privatización, y en términos íntegros, por la estatización. Los estudiantes de municipales, de particular-subvencionada y de privados deben marchar unidos.

                Los estudiantes de colegios y liceos municipales tienen luchas muy importantes que dar por infraestructura, por mejores condiciones sanitarias, mejor nivel pedagógico y mejor trato, mayor cantidad y calidad de materiales pedagógicos y currículos educativos más integradores y pertinentes, que asuman de forma pluralista la educación sexual, cívica, intercultural, etc. Pasos adelante en estos aspectos claro que constituyen victorias y alimentan los procesos de lucha.

                Condiciones similares tienen que enfrentar algunos estudiantes de particular-subvencionado, o incluso de particular. La lucha aquí debe darse desde el conjunto del estudiantado por la estatización de un número cada vez creciente de colegios y liceos, y por que no sea permitido el lucro con fondos públicos. Sectores del empresariado tienen un interés específico en que crezca la matrícula de la educación particular-subvencionada y que decrezca la de la educación municipal, porque en la primera existen posibilidades concretas de emprender negocios. El lucro debe ser erradicado también en este nivel, y para que eso suceda el Estado debe desembolsar cifras mayores de las que usualmente se calculan, no para que simplemente se cubra la Educación Superior, sino también la enorme mayoría de la Educación Secundaria y Básica de forma gratuita[2].

                Finalmente, sería interesante y productivo un avance en la conexión entre los liceos técnico-profesionales y los CFT’s e IP’s. Comparten un mismo rumbo y una misma problemática, y estimamos que es justo que a los estudiantes en todos estos casos, cuando realizan prácticas profesionales, se les considere como trabajadores y se les pague un salario como tal, barriendo con la práctica (por pocos cuestionada) de que los estudiantes realicen jornadas laborales abusivas e impagas.

5. Las luchas del conjunto del pueblo.

Este año el discurso político de la mayoría de los sectores en el poder estará cargado de alusiones a los movimientos sociales que se están conformando con objeto de orientarlos hacia las contiendas electorales, discurso encargado de cooptar las instancias de participación de las clases subalternas con contenidos reformistas y populistas. Las organizaciones de izquierda debemos aprovechar la presente coyuntura y fortalecer los espacios de participación, conversación, educación y politización, apuntando a la reconstrucción del movimiento obrero y popular, penetrando y disputando los diversos espacios organizativos para posicionarlos al servicio del pueblo, hacia la construcción de los embriones de poder popular.

Sabemos que las movilizaciones estudiantiles no pueden constituir las fuerzas fundamentales de transformación del orden social, sino que deben articularse como fuerzas auxiliares detrás de la acción de las clases trabajadoras. En este sentido, consideramos que debe avanzarse en la configuración de alianzas estratégicas con la clase trabajadora, apoyando la lucha por la renacionalización del cobre y otros recursos naturales para el financiamiento completo de la educación, la salud, la vivienda, el transporte y demás derechos, impulsando la lucha contra la subcontratación y levantando la reivindicación por co-gobierno triestamental. De todos modos, la mejor manera de unificar fuerzas es contribuyendo a que cada frente vaya conquistando cada vez en forma más amplia y profunda sus propias reivindicaciones, y enseñar que todas éstas estén atravesadas por un mismo contenido de clase, que es lo que nos une.

                Además de lo mencionado, difundir las demandas y campañas de los gremios trabajadores; marchar juntos en la calle, con consignas que tiendan a la convergencia; insertarse seria y responsablemente en las poblaciones y barrios, estableciendo un vínculo de clase y desarrollando proyectos de largo aliento enfocado en la educación política de las clases trabajadoras y el aumento de los niveles de conciencia. Todas éstas son tareas que el estudiante puede cumplir si se organiza y se lo propone. Los estudiantes no podemos ya luchar aislados, y es preciso alentar a todo el pueblo de Chile para que tome, junto con el apoyo activo a los estudiantes movilizados, sus propias banderas de lucha.

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[1] Más ahora que, producto de las movilizaciones del 2011, el interés del CAE disminuye de un 6% a un 2%, igualándose al interés del Fondo Solidario (FS).

[2] Dentro de un proyecto nacional de Educación serio, por supuesto que tendría que hablarse de forma acabada y en términos técnicos sobre las condiciones de cobertura de la Educación Básica y Pre-básica, los jardines infantiles, aspecto elemental de las demandas populares por el cuidado de sus hijos mientras sus padres se ven obligados a trabajar y no cuentan con quien dejarlos. No obstante, excede los propósitos de este análisis, por lo que se deja nada más planteado.

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