DESAFÍOS DE LA LUCHA SECUNDARIA

DESAFÍOS DE LA LUCHA SECUNDARIA

Por Tamara P.

Militante Juventud Guevarista

Base Secundarias

  1. ORÍGENES EN LA EDUCACIÓN SECUNDARIA 

Desde la dictadura cívico – militar vivida en nuestro país se originan los problemas que hasta el día de hoy nos privan de una real educación de calidad. La refundación del patrón de acumulación capitalista –lo que conocemos como neoliberalismo– cambia profundamente el sistema educacional, privatizando por una parte, y “descentralizando” por otra la administración de los establecimientos. No obstante, estas medidas solo generaron segregación y competencia, pasando a ser la educación un bien de consumo. El nacimiento de los liceos particulares pagados, particulares subvencionados y fundaciones son un claro ejemplo de lo ya mencionado. Ciertamente, tal modo de entender la educación ha perdurado hasta el día de hoy. Por más que el actual gobierno de turno prometa generar “cambios”, el sistema sigue siendo el mismo, y las nuevas “reformas” que se quieren implementar únicamente agudizan las problemáticas existentes.

En los últimos 17 años hemos sido testigos de cómo el movimiento estudiantil secundario se ha ido desarrollando y tomando fuerza, volviéndose  un verdadero actor dinamizador dentro de la lucha de clases y las luchas reivindicativas. Siendo protagonistas en cuanto a organización estudiantil  y en las calles, luchando contra la represión que ejercen los lacayos del estado.

2. EL PROCESO DE RECONSTRUCCIÓN DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL

La genealogía del movimiento estudiantil actual se inicia principalmente en el 2001 con el denominado “mochilazo”. Posteriormente, toma más fuerza en el año 2006, bajo la denominada revolución pingüina,  recurriendo en esta ocasión  a demandas más profundas y “políticas”, como el fin a la LOCE (Ley orgánica constitucional de enseñanza) entre otras, estas mismas a la vez demuestra altos niveles de coordinación, organización y unidad. A esto le sigue el 2011 donde la consigna central “educación gratuita y de calidad” logró aglutinar a cientos de estudiantes, tanto a secundarios como a universitarios.  Bastante diferente fue el panorama que vivimos el año 2016 con la incipiente “ofensiva”, que puede haber tenido buenas intenciones y que logró de alguna forma dinamizar a algunos sectores estudiantiles, implicando acciones de carácter ofensivo; no cumplió con las expectativas ni estuvo a la altura de lo sucedido en años anteriores, pues fueron sólo acciones mediáticas y carentes en contenido político. Podemos ver como dentro del movimiento han existido ciertas fluctuaciones a lo largo de sus 16 años. Esto se evidencia que desde el 2001 hasta el 2011 las demandas incrementaron en contenido político, algo inverso a lo que vivimos hoy con el actual estado de reflujo. Podemos asegurar, que hoy carecemos de una demanda central que se transforme en verdadero motor movilizador de los estudiantes.

3. CONTEXTO DE LA EDUCACIÓN SECUNDARIA

Ser secundario hoy en día es sinónimo de minoría de edad, enajenación en las aulas y en tiempos libres, pruebas estandarizadas y una serie de factores que influyen cotidianamente en nuestro actuar y al minuto de adquirir compromisos, especialmente al momento de organizarse y reunirse en instancias más políticas con nuestros compañeros y compañeras. No obstante, los y las secundarias se caracterizan por sus ánimos combativos y rebeldes, así lo ha demostrado la historia. En más de una ocasión hemos estado a la vanguardia del movimiento estudiantil, superando al sector universitario. Es por esto que, si somos capaces de canalizar todas estas características, el movimiento estudiantil secundario puede ser un aporte real y concreto dentro de lo que es lucha por la educación y al mismo tiempo, la lucha de clases.

No es un secreto que en el último tiempo el movimiento por la educación careció de una política clara y de conducción, pues si bien existen órganos que se encargan de eso o deberían hacerlo, no se está cumpliendo tal rol. Hoy nos encontramos frente a estudiantes desorganizados, desarticulados  y reacios a la lucha a nivel nacional. Además de que en el último año existieron altos niveles de  desmoralización y a la vez  una fuerte represión por parte del bloque en el poder que caló profundamente en las ganas de los y las estudiantes secundarias. Si bien, cuando se convocaba a una marcha eran miles los secundarios que asistían, no fue suficiente para obtener “ganadas”. No existieron respuestas por parte del gobierno de turno, mientras nosotros hablamos de educación ellos nos respondieron con represión, simplemente imponiendo sus “reformas” las cuales escapan completamente de lo que exigimos al minuto de movilizarnos.

4. EJES CENTRALES

Pese a lo fatal que puede parecer el escenario, debemos mencionar que las demandas continúan igual de fuertes y vigentes que  hace algunos años,  como es el caso de la democratización dentro de los establecimientos, la eliminación de las pruebas estandarizadas como el SIMCE y la PSU, gratuidad universal y la desmunicipalización o mejor dicho estatización de la educación. Quiero enfatizar en esta última, debido a que ha sido casi la única demanda (junto con la gratuidad)  que han “escuchado” o más bien “hecho algo al respecto”, sin embargo diferente a lo que esperábamos los estudiantes, ya que el modus operandi de los gobiernos de turno es que toman las demandas y generan reformas que se alejan totalmente de lo que exigimos y venimos exigiendo desde el 2006, que es una real estatización de la educación, que todos los liceos vuelvan  al estado y no a un “servicio local” que solo genera mayor burocracia y no ataca las problemáticas que existen en la educación municipal, es más, las profundiza. Estas son las conocidas comodemandas históricas”, no obstante, no debemos ignorar las que se han ido incorporando con el tiempo y específicamente el año 2016, nos referimos especialmente a la educación no sexista.

Como izquierda revolucionaria no hemos estado a la altura o más bien no hemos sido capaces de darle una real conducción al movimiento estudiantil secundario, careciendo de política y sobre todo de propuestas para el periodo, muchas veces comenzamos a actuar cuando la coyuntura ya ha empezado, pero sin duda alguna el elemento que afecta principalmente y de donde se genera todo lo mencionado anteriormente es el sectarismo, el caudillismo y liberalismo, convirtiéndose en vicios determinantes al minuto de actuar como “revolucionarios”. Quizá podemos tener influencia en ciertos territorios pero aun así no hemos tenido la capacidad de llegar a los sectores que muchas veces son los más pauperizados. Por otro lado, el reformismo de la mano con la Coordinadora Nacional de Estudiantes secundarios, CONES, no es un real aporte para nuestra lucha y demandas,  por el contrario, estorban al minuto de querer avanzar, puesto que, como comúnmente lo hacen, son el sector moderado, “la alternativa institucional”,  los hijos favoritos del gobierno, y como no serlo si es ahí donde aspiran llegar, creyendo que “Es un beneficio que el movimiento pueda tener aliados dentro del parlamento, lo cual nosotros repudiamos completamente, no puede ser que transemos con el bloque en el poder, bajándole el perfil a nuestras demandas y adecuándose a la conveniencia de los mismos de siempre.

Es por esto que como revolucionarios debemos considerar la unidad como una alternativa real, de hecho lo es, es nuestro deber dejar nuestros vicios que muchas veces nos nublan la vista y solo se piensa en que es mejor para mí organización, de esa forma continuaremos en un reflujo infinito, debemos ser audaces, proactivos y humildes, además entender que la lucha es en todos los lugares de la clase, no solo en el centro de la ciudad. Es cierto que en las comunas más céntricas  existen altos niveles de combatividad por parte de los estudiantes, a lo cual otorgamos como factor principal la historia que tienen, estos son liceos que se movilizan año tras año, como es el ejemplo del Instituto Nacional, Liceo 7,Manuel Barros Borgoño y la lista sigue y suma, pero una realidad muy diferente es la que viven los/as estudiantes de periferia, donde la organización estudiantil es muy escasa, pocas veces vemos liceos en paro, toma o algo de esas características, es más, el común de los y las secundarias de estos sectores no ven con buenos ojos las movilizaciones, se basan principalmente en lo que muestra la prensa burguesa sobre los estudiantes y cómo nos manifestamos, claramente se ve como siempre tratan de ensuciar los movimientos sociales, más aun el estudiantil criminalizando, de tal forma que se trata de mostrar en las cámaras, solamente a encapuchados y el momento de enfrentamiento, con el objetivo de desprestigiar la lucha estudiantil.

Dicho esto es que en  este minuto nuestro deber es llegar a estos sectores de la clase, integrarlos dentro del movimiento estudiantil para que logremos tener una real fuerza como estudiantes, además de generar conciencia dentro de los y las compañeras que muy pocas veces se detienen a cuestionar el nefasto sistema educacional que tenemos hoy en día, lo cual es propio de la enajenación y condiciones de vida. Si hace 11 años pudimos tomar 206 establecimientos y paralizar otros 62, con mayor esfuerzo debemos organizarnos ahora que nuestros problemas y demandas se han profundizado. Podemos ver que  el  gobierno se ríe de nosotros haciéndonos creer que nos escucha y cumple con nuestras demandas, cuando en verdad está totalmente alejado de lo que exigimos los estudiantes y venimos exigiendo hace años.

Finalmente, creemos que tiene que existir con gran urgencia un trabajo de base en donde estas mismas sean realmente escuchadas, siendo un pilar también en la democratización dentro del movimiento estudiantil, además de que los/as representantes reflejen verdaderamente lo ya discutido en asamblea. Darle un real sentido y conducción a las herramientas de lucha con las cuales contamos en este minuto, ya sea el CONFECH o la ACES, entendiendo que son herramientas para la clase, dejando de lado intereses personales y el sectarismo. Solo así podremos golpear verdaderamente al bloque en el poder, y avanzar en la consecución de nuestras demandas.

Adelante,

¡Con todas las fuerzas de la historia!