Declaración a 1 año de la muerte del compañero Juan Pablo Jiménez

A un año de la muerte del Compañero dirigente sindical Juan Pablo Jiménez es menester tomar con fuerza y organizar nuestra posición de clase explotada ante las injusticias institucionalizadas de la patronal. Hace un año perdimos un compañero con fuerte convicción de lucha, en un país donde la clase burguesa se apodera de los medios de organización sindical, regulándolas y atomizando cada vez más la fuerza de los trabajadores/as.

El movimiento obrero y popular en Chile ha sido fuertemente reprimido (aparte de la descomposición orgánica, la derrota ideológica y una nueva configuración de la división del trabajo que produce un mayor alejamiento de la esencia del trabajador mismo, su producto social). Actualmente estas represalias se convierten en mecanismos estratégicos de la clase burguesa para permitir dominar métodos legales y  restringir la sindicalización, por tal motivo no sorprende el uso de los “rompe huelgas”, amenazas, y la manipulación de su posición dominante en términos económicos para sustraer de los trabajadores/as sus aspiraciones económicas, reivindicativas en los mejores casos y porque no el lento y difícil proceso de recomposición de la conciencia de clase, que en nuestro país alcanzo tan altos niveles a fines de los 60 y durante el gobierno reformista de la UP.

Juan Pablo es la expresión de este proceso lento, y atrasado respecto a la lucha estudiantil e incluso la de los pobladores de regiones, pero tanto él como mucho de los compañeros trabajadores/as comienzan a entender su labor histórica en el modo de producción capitalista. Es por eso que el ejemplo del compañero, como hombre de vanguardia de su sindicato, tiene que ser un ejemplo y un motor de la lucha, un llamado de atención a las organizaciones políticas que plantean que la revolución no pasa por la fuerza estratégica y principal, los trabajadores/as y que la organización de estos, será la nueva forma en que se presentara el poder del proletariado, el poder de la revolución.

Hoy nos toca, como militantes revolucionarios, fortalecer y construir nuestra posición de clase explotada en todos los ámbitos de organización y lucha; contribuir a la articulación de la izquierda revolucionaria en la unidad de estudiantes y trabajadores/as , quienes son el principal motor de los cambios revolucionarios en nuestro país.

Saludamos a la familia de Juan Pablo, sus  hijos y todos sus seres queridos, y hacemos un llamado por una parte a no olvidar, y también a entender –tal como lo comprendió Juan Pablo- que las verdaderas transformaciones de este andamiaje que se basa en la explotación del hombre por el hombre, en la contraposición de nuestro ser social, serán obra de la clase obrera como fuerza principal y que estos tienen la tarea histórica de derrumbar el capitalismo y levantar los cimientos de la sociedad socialista, la sociedad sin clases.

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