Comunicado en apoyo a los ex presos políticos en huelga de hambre

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Nos encontramos a más de veinte días desde que toda una camada de viejos luchadores tuviera que iniciar una dolorosa y drástica medida, para poder ser escuchados y considerados por el Estado respecto a los compromisos que adquirió a través de diversas instancias y acuerdos internacionales, en lo que involucra la reparación en las distintas dimensiones de un ser humano que fue víctima de las más salvajes violaciones de sus derechos humanos durante los años de la dictadura militar (1973-1990).

Esta es una de las heridas sangrantes que más duele de todas las que nos dejó la brutalidad del “pinochetismo”: estos compañeros promedian los 70 años, muchos de ellos con la fragilidad de las secuelas que la tortura imprimió en sus cuerpos y a más de 25 años de haber recuperado una democracia restringida que no ha hecho más que sostener el triunfo histórico de la burguesía monopolista asociada al imperialismo. No en vano siguen en pie de lucha, y a cuyo movimiento se han sumado  compañeros de Santiago, Valparaíso, Concepción, Osorno, Puerto Montt, Castro, San Felipe, Los Andes, Rancagua, Rengo, Curicó, Linares y Tomé, debiendo ser traslados más de una decena de éstos a diversos centros asistenciales.

La Concertación, que explotó al máximo su calidad de “víctimas”, para así durante los 90’ instalar con la pista libre, sin movimiento popular activo, el proyecto histórico de la burguesía y el bloque dominante, intentaría reconciliar lo irreconciliable, los antagonismos entre clases. Y asimismo en la década siguiente, Ricardo Lagos reabriría la puerta de Morandé 80 por donde saliera el cuerpo inerte del depuesto Presidente, mientras le vendía el país a las grandes familias, dueñas de todo el poder y la riqueza.

Hoy, en este gobierno de una socialista, de una torturada, exiliada e hija de un General de la aviación que murió en la cárcel pública producto de las torturas, nuestros camaradas se están muriendo sin ver una reparación real por parte del Estado; ya más de 10.000 han fallecido, muchos de ellos en la pobreza más extrema. El resto vive con una pensión promedio de 160 mil pesos, a la que indignamente se le reajustaron 4.500 el último año, mientras los militares torturadores sentenciados pasan sus días en mansiones de lujo, lo que da cuenta del grado de descomposición moral de un régimen que día a día se pudre frente a la rabia contenida de un pueblo que ya no aguanta el abuso de la clase dominante.

Como Juventud Guevarista creemos humildemente formar parte de una continuidad histórica, de una tradición política que retoma el legado de esta generación que luchó por un proyecto revolucionario, por la Revolución Socialista, y que sufrió lo más salvaje del genocidio de la clases dominantes en Nuestra América. No los olvidamos y declaramos públicamente nuestro total respaldo hacia las organizaciones de familiares y ex presos políticos y sus reivindicaciones, que actualmente se encuentran en huelga de hambre y movilizadas, exigiendo el cumplimiento de los acuerdos adquiridos por parte del Estado chileno en cuanto a la reparación e indemnización hacia todas la víctimas de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar.

¡Ni perdón ni olvido!

¡Justicia para los ex presos políticos y sus familias AHORA!

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