5 de Septiembre: ¡Todos y todas a la calle!

            Han pasado más de 8 meses desde que comenzó el año 2013, y en la mayoría de los establecimientos educacionales se dio el puntapié inicial del segundo semestre académico.  Mientras tanto,  la coyuntura electoral montada por la burguesía y fundamentada en los cimientos de esta “democracia protegida”, comienza a copar a pasos agigantados la agenda pública.

            El movimiento estudiantil, por su parte, no se encuentra para nada exento de esta coyuntura, son múltiples las organizaciones políticas (de todo el espectro existente en el mapa político) que han volcado sus fuerzas a la lucha electoral que nos ofrece la burguesía cada ciertos años. Convencidos de que durante este año el movimiento se debe resguardar, para poder enfrentar el próximo a un eventual gobierno de la concertación, es que, a nivel nacional, la lucha estudiantil se ha estancado. Se ha perdido el dinamismo y, en general, nos hemos contentado con generar “hitos” de movilización que no pasan de la caracterización estética.

            En esa línea, se puede pensar en el “hito” de las movilizaciones multisectoriales, entre otros “eventos” que, si bien se pueden considerar avances, están muy lejos de significar unidad “obrero – estudiantil”, situación sumamente difícil de desarrollar de manera estable. Esto, considerando la precaria situación organizativa por la que pasan los trabajadores y trabajadoras del país (exceptuando casos particulares como el de los trabajadores y trabajadoras del cobre y los portuarios).

            Pero no todo ha sido cosmético. Durante el primer semestre, y aún parte del segundo, se han desarrollado distintas movilizaciones en diferentes casas de estudio. Las movilizaciones locales han sido la tónica y la variante más recurrente en el movimiento estudiantil durante el presente año. Las tomas y paros se extendieron por diversas regiones, sin embargo, no necesariamente con el ojo puesto en la lucha a nivel nacional, sino que por reivindicaciones locales de financiamiento, democracia y, en algunos casos, infraestructura.

            Si bien consideramos que esas movilizaciones son justas y necesarias en la mayoría de los liceos, universidades, centros de formación técnica e institutos profesionales, tenemos la certeza de que en este año electoral, es necesario que salgamos con mucha más fuerza a la calle. Es imperante que radicalicemos nuestras propuestas y métodos de presión hacia el gobierno y, en definitiva, contra la clase dominante, el bloque en el poder y todas sus herramientas.

            Tenemos la claridad de que no se debe descartar ninguna forma de lucha, sin embargo, creemos fervientemente que el camino electoral es un complemento para los métodos radicales de esta. En ese sentido, la lucha a través de la institucionalidad creada por la burguesía, se debe llevar adelante si es que esta táctica contribuye a elevar la conciencia de clase y articular al movimiento popular y de trabajadores.

            En el marco de los 40 años de la imposición, a sangre y fuego, del capitalismo en su forma neoliberal -y la construcción de una institucionalidad creada a la medida del bloque en el poder, es decir, de la clase dominante-, es que hacemos un llamado a salir nuevamente a la calle.  Pero no esperamos salir para marcar hitos, sino que para rearticular la lucha por una educación al servicio de los intereses de los trabajadores y el pueblo pobre en su conjunto. Que septiembre realmente se convierta en un mes de lucha, pero esta vez la resolución de la misma, será a nuestro favor.

¡ BASTA DE MODERACIÓN: A RADICALIZAR LA LUCHA

POR LA EDUCACIÓN !

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