2014|Mujer Nueva: Boletín Feminista

La mujer nueva (Doc. Completo en PDF)

En esta editorial trataremos de esbozar los elementos generales que componen la necesidad de esta Comisión y sus razones existentes, por el cual se desprenderán sus objetivos políticos a nivel interno y a nivel externo.

Creemos que el capitalismo tiene un proceso de acumulación desigual y combinado que se ha sostenido a lo

largo de la historia en un constante proceso de explotación y dominación sobre una gran parte de los seres humanos. Esto se manifiesta en diversas formas, ejemplo clásico al interior de la producción, como contradicción capital/trabajo, una minoría que no trabaja y acumula capital, por sobre una mayoría que tiene que vender su fuerza de traba- jo para aumentar tales ganancias a esos sujetos históricos que por ocupar una posición de fuerza a su favor reproducen tal valorización, que ha encontrado en este modo de producción una forma ideal en la cual desenvolverse.

Entre los diversos elementos que componen tal modo de producir y reproducir la explotación a escala mundial, podemos encontrar dos que nos son de gran utilidad para explicar las razones que hoy nos ubican en la clara necesidad de identificar el tema que nos convoca.

El desarrollo del capital no empieza con las revoluciones industriales, como su expresión estructural ni con la revolución francesa, su expresión superestructural –síntesis del desarrollo de diversas luchas políticas e ideológicas como también el desarrollo de fuerzas productivas de manera incesante durante los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX principalmente-. Sino que sienta sus bases en diversos elementos que se van desarrollando a lo largo de un proceso histórico de formación social del ser humano, en el cual podemos mencionar algunos elementos como el mercado, el comercio-intercambio, el trabajo, un producto de ese trabajo (capitalismo = mercancía), la naturaleza (como medio de producción y objetivación del trabajo), el desarrollo de técnicas de supervivencia y vivencia, en fin diversas formas que describen el desarrollo de la sociedad. Entre estos elementos con los cuales se desarrolla el capitalismo en su expresión más avanzada, en su fase imperialista, podemos encontrar dos que creemos de suma importancia, la división social del trabajo y la propiedad privada de la tierra y los medios de producción.

Creemos sin duda alguna que estos elementos entrecruzados con el desa- rrollo del capital, expresan diversas formas de explotación y dominación hacia los seres humanos en un proceso de acumulación de trabajo muerto en forma de ganancia de un medio que le sirva para valorizarse, puede ser dinero o capital financiero en este momento histórico de los monopolios y capitales combinados.

Pero, sin duda, alguna la división del trabajo por una parte trae aparejado una relación de fuerza que antes del capitalismo, es decir en modos de producción precapitalistas, primitivo, asiático, feudal, de carácter particular-individual y no social del trabajo, dejaba a la mujer en una relación desfavorable y por lo tanto ante una valorización social mínima (salvo en experiencias de matriarcado en algunas expresiones tribales o de comunidades), el cual se ocupaba en lo general al trabajo domestico, en sus diversas expresiones, como esclava, o en el carácter de la propiedad de la familia –el cual trae elementos como la monogamia, lo parental, el matrimonio, la moralidad en forma de opresión y explotación de la mujer-. En este sentido el capital para continuar reproduciéndose busca formas de dominación, que en esta extensión de sus principales elementos constitutivos, encuentra una forma que denominamos el patriarcado, es decir históricamente le plantea una relación de dominación a la mujer por parte del hombre sostenido en la propiedad privada en una parte de la familia y en la división social del trabajo en una expresión sexual en su carácter de origen.

El capitalismo ha forjado a sus sepultureros y también a sus sepultureras, a la mujer en especifico la ha “liberado” de los confines del trabajo doméstico, pero aun así en rasgos generales sigue ocupando su lugar en un trabajo sin valorización, es decir trabajo domestico, el cual incluye también la educación de los pequeños de la sociedad, y ha pasado a las filas de la clase trabajadora ha pasado a ser ubicado en las principales contradicciones del capitalismo y por el cual este sistema inmoral e inhumano, desarrollador de la explotación y la alienación del hombre por el hombre, tiene que ser superado.

Hoy como sujetos que tenemos la perspectiva de desarrollar una sociedad que creemos es la superación de este modo de producción, el socialismo, y el comunismo en su máxima expresión revolucionaria mundial, no podemos dejar de lado como causa universal y domo diría Mariátegui “de la humanidad” la situación de nuestras compañeras, de nuestra clase, de nuestro pueblo.

En este sentido creemos que nuestro feminismo tiene que ser concretamente un feminismo de clase, un feminismo revolucionario, que se una a la construcción de un proceso que siente las bases de una formación social y un modo de producción que libere a hombres y mujeres de toda carga de explotación, de todo afán lucrativo y de segregación, de una planificación para hacer convivir nuestro modo de vida con nuestro medio de vida, es decir un modelo en el cual la conciencia y materialidad burguesa sea eliminada de forma abrupta y violenta tal como lo fue la instauración de su modelo que por siglos ha sentado bases de miseria y explotación.

Por lo tanto es que hoy el plantear una política revolucionaria, tiene que ser pensada de forma integral, es decir el plantear una estrategia y programa socialista tiene que asumirse de forma que no deje vacíos ni elementos en los cuales el gérmen capitalista se puede reproducir.

Es una tarea impostergable el educarnos para comprender que elementos de la sociedad antigua tenemos que liquidar, para dar a nuestro pueblo, hombre, niños, mujeres, una sociedad sin clases.

Como Juventud Guevarista asumimos el desafío de desarrollar una política revolucionario que nos permita por una parte posicionar la importancia de destruir la forma patriarcal en el cual los burgueses dominan a nuestras compañeras, y también a nuestros compañeros, y que este proceso está incluido en el rico proceso de lucha de clases de los pueblos explotados y oprimidos, esta entrelazada en la constante lucha de instaurar el poder revolucionario del bloque de trabajadores que conduzca la sociedad de mujeres y hombres nuevos, en camino a la sociedad comunista.

Creemos que es de suma importancia introducir tales consideraciones de carácter político, histórico, teórico, es decir como forma de nuestra rica filosofía de la praxis en el desarrollo de nuestra militancia. Por lo tanto creemos que existen diversas tareas para cumplir objetivos en el corto, mediano y largo plazo.

Sin lugar a dudas para poder responder a los diversos elementos que la realidad concreta manifiesta, y a los cuales tenemos que buscar responder con la mayor precisión posible, es necesario un correcto entendimiento del problema y de tales fenómenos, es decir una formación política importante, con el

objetivo principal de ir desarrollando una política –corriente, frente, coordinadora etc.-, al interior del movimiento de masas, al interior de las organizaciones y sectores revolucionarios que haga unir las reivindicaciones de las compañeras y los compañeros hacia objetivos y lucha de carácter revolucionaria. En estos espacios de articulación incipiente, de formación en las mismas características tenemos que dar a conocer y comprometer –en el caso de la militancia- nuestros planteamientos desde el feminismo revolucionario de clase como expresión del marxismo, en nuestro caso guevarismo. Por ende la formación será un momento el cual creemos revistara una importancia y esfuerzos de suma importancia, como lo es en este caso la propaganda, en el presente boletín. También así está la tarea de desarrollar talleres internos de formación el cual nos hagan de forma colectiva ir discutiendo los principales elementos, contradicciones, cuestiones y resolverlos con un análisis crítico y sociabilizado.

En un segunda y mediano plazo es importantísimo contagiar y buscar dotar a las organizaciones políticas hermanas, aliadas, del sector u bloque – revolucionario- de estas discusiones, ya sea en cátedras, como en talleres de carácter abierto con tales para ir homogenizando el desarrollo de una política revolucionaria de forma completa.

Como también en una perspectiva de mediano y largo plazo, buscar introducir nuestros planteamientos en redes feministas, con el objetivo máximo de crear una corriente de feministas revolucionarias, es decir una expresión importante de fuerza social revolucionaria de nuestra clase y pueblo en clara disposición de combate contra el capital y con claros objetivos socialistas como horizontes.

Creemos de esta forma se lograra ser un aporte importantísimo a la lucha revolucionaria por una sociedad que supere las explotaciones y opresiones en todas sus formas.